El País publica hoy un interesante artículo que señala lo que ya empieza a ser una obviedad, para todos los que no están cegados por el sectarismo: Zapatero ,ante la crisis como con casi cualquier problema, se despacha con vaciedades y tontunas, incapaz de tener una política digna de tal nombre.
“El 23 de julio, Zapatero y Angela Merkel comparecieron en conferencias de prensa en las que se refirieron extensamente a la situación económica de sus respectivos países.
Al día siguiente, el influyente Financial Times dedicaba el titular principal de portada a lo dicho por la canciller: “Merkel avisa del frenazo alemán“. En cambio, el rotativo británico no dedicaba ni una línea a la comparecencia de Zapatero.
Me parece que esa diferencia de eco indica que el diario de referencia económica europeo sabe distinguir lo relevante de lo banal, las declaraciones de importancia política y económica, y las insustancialidades demagógicas. En definitiva, la expresión de liderazgo y la de ausencia de él.”
“Zapatero se está comportando ante la crisis como lo contrario de lo que pretende ser, un líder reformista. El líder reformista va dos pasos por delante de los problemas, los explica con claridad a la sociedad, no le oculta las dificultades ni los costes. El dirigente populista primero intenta esconder el problema, después intenta atenuarlo y, por último, se aplica a ocultar su coste. Cualquier cosa antes que renunciar al rostro simpático, y a decirle a cada uno lo que le resulta grato escuchar.”
Como termina diciendo el articulista: “El Gobierno primero negó la crisis, después la minimizó y ahora quiere ocultar su coste” reclamando que en “Los tiempos duros exigen políticos capaces de manejar la brújula”.
Y desde luego, Zapatero no es capaz.


