Crisis del modelo crecimiento y quiebra de los fundamentos políticos que han proporcionado estos años de brillantez. Son dos puntos negros que forman parte del análisis pesimista que, fuera de nuestras fronteras, se hace sobre el futuro de España, según cuenta El Confidencial. Abundan cada vez más estas previsiones pesimistas, en libros y artículos de prensa.
Acaba de publicarse en Francia “La España de Juan Carlos”, de Michel Faure. Al elogio de la rápida y espléndida modernización que ha protagonizado este país, Faure opone las graves amenazas que se ciernen: la cohesión del Estado está amenazada por los separatismos regionales y el terrorismo de ETA; la Monarquía en cuestión; el crecimiento económico se ha mostrado, de pronto, muy frágil; el enfrentamiento derecha-izquierda ha acentuado la crispación; la ruptura del “pacto de olvido”, fundamento de la transición democrática, ha reavivado las heridas de la guerra civil y las secuelas del enfrentamiento entre las dos Españas.
Con un planteamiento semejante, Le Point publicó hace semanas un análisis de Nicolas Baverez titulado “El final del milagro español”, en el que la crítica más contundente es que existe un “déficit de liderazgo y de estrategia a la cabeza de España”, algo que resulta inquietante también para la zona euro, porque éste ha sido uno de los pocos países que ha tirado de la economía europea.
“Sin duda, España afronta el final de la edad de oro de la transición postfranquista y del milagro económico”, afirma Baverez. Los ataques a la institución monárquica, el Estatuto de Cataluña y la vuelta del terrorismo vasco han roto el consenso institucional, y los pactos de la transición no han sobrevivido a los atentados de 2004, a la inesperada victoria entonces de Zapatero y a las leyes de memoria histórica, que han vuelto a abrir las heridas de la guerra civil.
El gobierno y sus secuaces ya pueden amarrarse los machos. Al parecer la que se nos viene encima a partir de septiembre-octubre va a ser de aúpa y mientras estos de vacaciones o regalando millones como es el caso de De la Vega en México. La sonrisa de Zapatero, el pasotismo de Solbes, la propaganda circense de Sebastián, las ministras de adorno de vivienda e igualdad, y toda su cohorte de chupópteros, lo van a tener francamente crudo para seguir manteniendo sus actitudes irereverentemente optimistas.
Lo peor del caso es que los que van a cargar con el muerto no son ellos, si no nosotros. Tengo la ligera impresión que a una parte del electorado se le va a quitar la tontería de volver a votar a estos incompetentes de humanismo ramplón.
Comentario por Ernst — 8 Agosto , 2008 @ 6:17 pm